La pareja perfecta – Encontrar a esa persona especial

 

pareja perfecta

 

Cuando era pequeña soñaba con encontrar a esa persona especial, la pareja perfecta para mi. Una persona a la que amar y con la que compartir buenos y malos momentos. Alguien especial a quien poder cogerle la mano y pasear juntos por esta aventura llamada vida.

Para mi el significado de tener pareja siempre ha sido algo grande, un poco idealizado, alguien con quien poder estar a salvo y compartir lo mas profundo de ti mismo. Esto no siempre es fácil, no creo que sea fácil ser completamente transparente y abierto, hay que ser muy valiente para eso.

La vida me ha enseñado varias cosas, muchas emociones han ido formando el corazón que ahora tengo. Con los tropiezos éste coge forma, normalmente construimos barreras para protegernos y para crear un ambiente seguro. A veces ni si quiera nos damos que esas barreras están ahí y preferimos guardar para nosotros mismos nuestros sentimientos.

Cuando somos conscientes que que esas barreras están ahí podemos empezar a tomar medidas para derribarlas, o al menos hacerlas un poco más accesibles 😉 eso nos abre el corazón para poder encontrar a la pareja perfecta, alguien que se alinee con nuestra verdadera persona.

La pareja perfecta 

 

Soñar con la pareja perfecta o tener una imagen pre diseñada a veces puede afectar a nuestras relaciones. Tenemos que aprender que no hay nadie igual a quien nosotros soñamos, pero está bien que sepamos lo que queremos y tengamos una idea del tipo de persona que nos gustaría tener a nuestro lado.

Sí que hay gente mucho más afín a nosotros, definitivamente, pero no debemos exigir a nadie que sea cómo nosotros creemos que debería ser :). También nos corresponde a nosotros trabajar para que nuestra relaciones funcionen, aceptando y entendiendo que todos somos diferentes.

Es importante estar en paz y quererse uno mismo para poder querer mejor a los demás. Deberíamos intentar no anteponer el bienestar de los demás al nuestro y crear un equilibrio. No es bueno complacer a los demás sin quererlo para luego exigir amor.

Ese ha sido siempre uno de mis grandes fallos en mis relaciones. He esperado cierto comportamiento de los demás «Por que yo hubiera actuado diferente» y me he sentido frustrada y decepcionada luego. Eso es un error, no debemos esperar tanto de los demás o basar nuestra felicidad en los actos de las demás personas. El amor no se reclama ni se pide, se da porque queremos darlo (Yo aún sigo trabajando en esto).

Cuando empezamos a dar amor porque así lo sentimos, sin juegos de yo te doy si tú me das luego, entonces es cuando florece el amor de verdad. Sin exigencias, sin presionar al otro y hacerlo responsable de nuestra felicidad.

 

¡Compartir es amar!

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